Visión Amplia del Bruxismo

El bruxismo es consecuencia de una desarmonía más amplia, como también lo son el dolor de cabeza, de cuello, de dientes y todos los posibles síntomas asociados al bruxismo. Ésta abarca a cinco subsistemas fundamentales: los tejidos blandos (piel, subcutáneo); la articulación de la mandíbula (Articulación Temporomandibular, ATM); la musculatura masticatoria; la oclusión dentaria (cómo tocan los dientes) y el cuello (columna cervical).

Los cuadros de desarmonía que se generan entre estos cinco subsistemas tienen una denominación genérica: los Desórdenes Cérvico-Cráneo-Mandibulares o DCCM, los cuales abarcan al cuello, al cráneo y a la mandíbula. Estas tres áreas del cuerpo contienen a los cinco subsistemas fundamentales que hemos mencionado.

 

Información sobre los desórdenes Cérvico-Cráneo-Mandibulares (DCCM)

1. DEFINICIÓN

Los Desórdenes Cérvico-Cráneo-Mandibulares (DCCM) o Desórdenes de la Masticación son una serie de desarmonías que afectan las funciones normales de este sistema, tales como masticar, abrir la boca, comer, hablar, deglutir e incluso respirar. El Sistema Masticatorio se compone de varios elementos: los dientes, los músculos masticatorios, el conjunto de tejidos blandos y la articulación de la mandíbula con el cráneo (articulación temporomandibular o ATM).

Durante mucho tiempo se pensó que los DCCM eran causados exclusivamente por la manera como los dientes tocaban entre sí (oclusión dentaria). Muchos tratamientos fueron concebidos y dirigidos primero a proteger los dientes con aparatos interoclusales (placas) que, además pretendían relajar la musculatura masticatoria. Paralelamente, existía una tendencia a organizar los dientes para que todos tocaran juntos al cierre de la boca. Esta organización se basaba en procedimientos ortodónticos (aparatos fijos o removibles) y/o de rehabilitación oral (coronas, puentes, etc.).

Hoy en día sabemos que las causas de DCCM son MÚLTIPLES y que, aunque los dientes tienen un rol muy importante, ellos deben ser evaluados en un contexto de salud más amplio. También sabemos que el sistema masticatorio no se encuentra aislado del cuello, sino que forma con él una unidad inseparable: la Unidad Cérvico-Cráneo-Mandibular.

Los DCCM son, precisamente, alteraciones funcionales que abarcan principalmente el complejo cráneo-mandibular y la columna cervical. Ellos se caracterizan por DOLOR y DISFUNCIÓN en el área de la mandíbula, del rostro, del cráneo (cabeza) y de la columna cervical. El DOLOR puede ser espontáneo (aparece sólo) o provocado por la palpación de determinadas estructuras en las áreas mencionadas. La DISFUNCIÓN, por su parte, es una alteración de la función normal y está íntimamente asociada al dolor. Por ejemplo, si a usted le duele un músculo de la cara, probablemente tendrá problemas para ejercer la función adecuada del sistema masticatorio y no podrá masticar un pedazo de carne o abrir bien la boca.

El dolor y la disfunción característicos de los DCCM pueden presentarse en los denominados cinco subsistemas fundamentales de estos cuadros: los Tejidos Blandos (TB); la articulación de la mandíbula o Articulación Temporomandibular (ATM); la Musculatura Masticatoria (MM); la Oclusión Dentaria (OD) y la Columna Cervical (CC).

Cuando hablamos de DCCM y de bruxismo es fundamental pensar en estas cinco estructuras como una UNIDAD neurofuncional, es decir, lo que sucede con una de ellas afecta, necesariamente, lo que sucede con las otras cuatro restantes. Probablemente, una de ellas presentará el dolor o la disfunción más acentuado, pero esto no significa que los otros cuatro subsistemas no estén afectados; es por ello que el diagnóstico inicial profundo de todas estas estructuras es fundamental para indicar, realizar y monitorear un tratamiento de DCCM.

Dolor en los DCCM El dolor en los DCCM es generalmente crónico, extendido por un tiempo variable. Afecta mucho la calidad de vida de las personas, comenzando por disminuir la eficacia del descanso nocturno. Este tipo de dolor se describe de maneras muy variadas: dolor de cabeza (en cualquier lugar de la cabeza); migraña, jaqueca; dolor de cabeza generalizada; dolor a los lados de la mandíbula; dolor en las ATMs (que pueden o no estar asociados a ruidos en esta articulación); dolor de dientes (que no presentan una patología dentaria que los justifique); dolor de encías; dolor tipo sinusitis (sin ser sinusitis); dolor atrás de los ojos; dolor en diversas áreas del cráneo; en los músculos de la cara y dolores variados en el cuello.

Estos dolores pueden aparecer aisladamente o en conjunto y su configuración varía en el tiempo, dependiendo de múltiples y variados factores. Entre otras características diferenciales, este tipo de dolores a veces CAMBIA DE LUGAR, se va moviendo. Esto tiene una justificación neurológica que se le explica al paciente en la primera consulta y de acuerdo a su caso específico.

Disfunción en los DCCM Uno de los síntomas más comunes de disfunción en los cuadros de DCCM es el ruido de la ATM cuando abrimos, cerramos o movemos la mandíbula. Este puede variar en intensidad y en calidad. Además, podemos tener dificultad para masticar, bostezar, tragar saliva y alimentos, besar, hablar e, incluso, para respirar, si la contracción de los músculos del área es muy grande.

Esta disfunción muscular muchas veces se siente como una tensión constante y vaga y como una dificultad de abrir la boca o de masticar los alimentos. Con mucha frecuencia la apertura bucal está francamente disminuida. La masticación se ve alterada en su calidad, pues no podemos triturar bien los alimentos y eso puede producir disfunciones estomacales como acidez y sensación de estómago pesado (dificultad para digerir los alimentos). El cuello, con mucha frecuencia, está tenso de manera constante o durante los movimientos normales.

2. LOS CINCO SUBSISTEMAS FUNDAMENTALES DE LOS DCCM

A. OCLUSIÓN DENTARIA (OD) Este término denomina la manera en que los dientes superiores e inferiores “ocluyen”, es decir, la forma en que ellos tocan entre sí cuando cerramos la mandíbula. Es importante que los dientes estén íntegros, saludables, con una correcta anatomía y con una buena disposición espacial (arquitectura) para que exista una buena oclusión dentaria y los alimentos puedan ser adecuadamente triturados, facilitando su posterior digestión estomacal.

Como se mencionó anteriormente, la OD fue considerada durante mucho tiempo como la principal causa de los DCCM, es decir, si una persona tenía una mala oclusión, ésta era considerada como la causa principal de su problema de dolor y disfunción crónicos y de su bruxismo. Hoy en día la OD es considerada una posible causa del problema o una causa entre otras y no puede ser estudiada de una manera aislada, sino como un componente más en un universo particular de relaciones múltiples y variadas entre estos cinco subsistemas.

Una persona puede tener una buena oclusión y, al mismo tiempo, presentar un cuadro nutrido de DCCM o tener una mala oclusión y no presentar un cuadro de DCCM. Por eso, aunque la evaluación de cada uno de los cinco subsistemas es imprescindible, es fundamental establecer también la relación que se establece entre estos subsistemas en cada persona (diagnóstico individualizado).

B. MÚSCULOS MASTICADORES (MM) Estos músculos son necesarios para mover la mandíbula en todas las direcciones posibles. Nos permiten triturar, deglutir, respirar y hablar. Los músculos del sistema masticador se sitúan en varios lugares: a los lados y por debajo de la mandíbula, a los lados de la cabeza (encima y atrás de la oreja), en el área de las sienes, en el rostro y por debajo de la mandíbula y en la parte anterior del cuello. Cualquier dolor muscular en estas áreas, sea espontáneo o provocado con determinados movimientos o con la palpación, es un posible síntoma de DCCM.

Desde el punto de vista clínico, los músculos son una de las estructuras más frecuentemente responsables de una variedad de síntomas de DCCM. Es en los músculos que se produce y se ejerce el bruxismo. Por esta razón, gran parte del tratamiento de los DCCM está dirigido, en especial, a la Musculatura Masticatoria y a su íntima relación con los Tejidos Blandos.

No podemos dejar de mencionar, a la lengua como un componente muscular esencial en la determinación y en las consecuencias de los cuadros de DCCM. En las últimas décadas, la biocibernética bucal definió el espacio funcional de la lengua como la cuarta dimensión de la boca y la importancia de preservarlo para garantizar una respiración correcta. Éste es un tema particularmente amplio y complejo. Baste decir aquí que la situación en que se encuentre el espacio bucal disponible para el funcionamiento de la lengua puede definir, en algún grado, la sintomatología específica del caso individual de DCCM.

C. TEJIDOS BLANDOS (TB) Los TB, es decir, la piel, el subcutáneo, las fascias musculares (tejido blando que recubre la musculatura) y el periostio (tejido blando que recubre el hueso), son tejidos ricos en inervación sensitiva y autonómica. Hoy en día se consideran estructuras posibles de congestión por falta de sangre y de eliminación de material de desecho metabólico (toxinas). En una estrecha relación con la Musculatura Masticatoria, estos tejidos son fuente potencial de dolor y pueden producir todos los efectos relacionados con el dolor crónico característico de los DCCM. Así considerados, ellos deben ser tratados de manera individualizada y utilizando técnicas propias. Muchas veces el correcto diagnóstico y un tratamiento adecuado a ese diagnóstico pueden definir el resultado de un tratamiento de DCCM.

D. ARTICULACIÓN DE LA MANDÍBULA (Articulación Temporomandibular, ATM) Para que los músculos puedan mover la mandíbula, necesitamos una articulación. Las ATMs se encuentran inmediatamente delante de las orejas, una a cada lado. Ellas se forman por el “cóndilo”, una “bolita” de hueso, la cual se articula con una fosa en el cráneo especialmente preparada para recibirlo. Usted puede sentir como se mueven los cóndilos derecho e izquierdo: coloque sus dedos indicadores delante de la oreja con una LEVE presión, abriendo y cerrando SUAVEMENTE la mandíbula.

Por otra parte, para que la ATM se pueda mover adecuadamente, necesitamos de un “disco” de fibrocartílago, el cual funciona entre las dos superficies de esa articulación. Esa estructura se parece, en alguna medida, a la que tenemos en la rodilla y que soporta la presión interna de esa articulación. Cuando la ATM se comprime por un tiempo largo y/o la estructura ligamentosa que fija el fibrocartílago a los huesos se distiende permanentemente, el “disco” articular puede deformarse, en el primer caso, y soltarse, en el segundo, ocasionando una serie de ruidos que varían mucho de persona a persona. Estos se conocen de manera genérica como “clics” articulares y son una queja frecuente de los pacientes con DCCM. Una de las fuentes más decisivas de compresión de la articulación de la mandíbula es el bruxismo.

Los clics varían mucho en sus características y en sus relaciones de causalidad con las otras estructuras que participan en los DCCM. Su presencia justifica una consulta diagnóstica debido a la gran inestabilidad que pueden acabar generando en el sistema masticatorio. Muchos clics son pequeños y no representan un peligro futuro. De todas maneras, es muy importante analizar cómo está el entorno funcional de las ATMs para poder entender cuáles fueron las posibles causas que generaron esos ruidos articulares y buscar una solución informada para ellos.

E. EL CUELLO (Columna Cervical, CC)
La parte alta de la Columna Cervical conforma una unidad neurológica con las estructuras del cráneo, de la cara y con la mandíbula. Todo lo que suceda en la columna cervical alta repercute en el área cráneo-mandibular y todo lo que sucede en esta última área repercute, a su vez, en la CC. Un diagnóstico inicial de la CC en términos de dolor y disfunción es fundamental para poder monitorear el tratamiento, principalmente en lo que se refiere a alivio de síntomas cervicales y de otras áreas de la columna en general. Al mismo tiempo, es fundamental conocer el estado inicial de la CC en caso de que haya necesidad de un tratamiento interdisciplinario posterior. Esto es minuciosamente explicado en la primera consulta diagnóstica y en estrecha relación con el caso específico de DCCM que se estudia. Lo importante ahora es mencionar que la CC no puede ser obviada al hacer un plan de tratamiento ni puede serlo durante el monitoreo de los efectos de ese tratamiento.

3. BRUXISMO
Una de las causas más comunes de DCCM es el bruxismo o apretamiento dentario exagerado. Estudios de los últimos años han demostrado que existe un bruxismo fisiológico que se relaciona con una regulación hormonal del estrés (ver artículo). Puede suceder durante el día y, con más frecuencia, durante la noche. El bruxismo diurno está más sujeto a la consciencia, por lo cual es más fácil controlarlo. El bruxismo nocturno consiste en episodios cortos de gran apretamiento dentario, los cuales pueden darse con la mandíbula en diferentes posiciones de oclusión dentaria y pueden o no estar acompañados de rechinamiento de dientes.

Si alguien le ha dicho que usted no hace ruido con los dientes durante la noche, esto no necesariamente significa que usted no los esté apretando, pues durante la noche se puede apretar sin hacer ruido. Este bruxismo nocturno es completamente INCONSCIENTE y no se encuentra sometido a nuestro control voluntario. Por otro lado, el bruxismo diurno a veces se realiza en forma CONSCIENTE y otras veces de manera INCONSCIENTE. Es muy importante prestar atención a la contracción de los músculos de la mandíbula para detectar si usted está apretando los dientes cuando trabaja o cuando está sometido a algún tipo de presión emocional. El traer a la consciencia el bruxismo diurno nos abre la posibilidad de comenzar a controlarlo.

Sin embargo, cuando este apretamiento se hace muy intenso y muy repetido, sobrepasando la capacidad de absorción de sus consecuencias en el organismo, se desatan una seria de síntomas y signos que se consideran no fisiológicos y que son responsables por gran parte de las características de los DCCM. En este sentido, el objetivo de tratamiento con respecto al bruxismo no es dejar de apretar completamente los dientes durante la noche, pero sí dejar de apretar exageradamente, de manera que no se produzcan efectos nocivos para el organismo.

Apretar excesivamente los dientes produce fatiga muscular y luego una contracción crónica de los músculos involucrados en esa actividad exagerada. Esto sucede con cualquier músculo del cuerpo. Por ejemplo, si usted coloca un peso en sus brazos sentirá cansancio en algunos minutos. Después ese cansancio se transformará en un leve dolor que irá aumentando hasta que usted deje de cargar el peso. Si a pesar de ese dolor usted continúa cargando ese peso va a sentir un espasmo muscular progresivo que no le permitirá mover normalmente los brazos e irá sintiendo un dolor cada vez más intenso y más agudo. Este dolor podrá comprometer tanto la musculatura involucrada en la mantención del peso como la articulación más cercana. Lo mismo sucede con el apretamiento exagerado y crónico de los dientes. Si usted realiza algún tipo de bruxismo, sus músculos de la masticación se van a fatigar, su función se verá afectada y, en el tiempo, podrá sentir un gran dolor en esa área junto a un dolor en la ATM por compresión repetida de la misma. Además de lo anterior, surgirán congestiones en la Musculatura Masticatoria y en los Tejidos Blandos, comprometiendo también a la Columna Cervical.

Además del bruxismo, existen otros movimientos de la mandíbula que no cumplen una función esencial, vital para el individuo. Algunos ejemplos serían: morder repetidamente la lengua; morder las mejillas y los labios por dentro; mover la mandíbula repetidamente en direcciones variadas (adelante, atrás, para los lados); chuparse el dedo; comerse las uñas; comer chicle; morder lapiceras, anteojos, etc. Todos estos movimientos que no cumplen una función vital y cuyo ejercicio es perjudicial para el sistema se llaman parafunciones y deben evitarse en la medida de lo posible.

El bruxismo también es considerado un tipo de parafunción y puede producir los siguientes síntomas:
1. Cansancio muscular, de preferencia en la mañana o en la noche, aunque puede darse también durante el día. Este cansancio se da preferentemente en los músculos que están a los lados de la mandíbula o en el área de las sienes. También puede sentirse en el cuello.

2. Dolor muscular a los lados de la mandíbula, en las sienes, detrás de los ojos, en la nuca, a los lados de la cabeza, por debajo de la mandíbula y en la parte anterior, lateral y/o posterior del cuello. Estos dolores pueden variar de intensidad, desde una sensación de molestia leve hasta un dolor muy agudo. Muchas personas se refieren a estos dolores como “dolor de cabeza”, migraña o “jaqueca”.

Es frecuente encontrarse con personas que han tenido estos dolores por meses o por años y que se han resignado a vivir con ellos. Aunque no todos los dolores de cabeza pueden ser tratados por un especialista en DCCM, los dolores musculares, articulares y de tejidos blandos asociados a los DCCM (que son responsables por un gran número que quejas de dolor de cabeza) tienen tratamiento. Estos dolores pueden ser significativamente disminuidos e incluso eliminados.

3. Muchas veces el bruxismo está directamente asociado con un dolor y/o cansancio en la parte posterior y lateral del cuello, con posibilidades de comprometer hasta el hombro. Al mismo tiempo, cualquier dolor muscular o articular o cualquier contracción muscular en el área del cuello va a facilitar el apretamiento dentario. Esto no significa que si usted tiene bruxismo automáticamente tendrá un compromiso cervical, ni el hecho de tener algún síntoma cervical significa que usted, obligatoriamente, tendrá bruxismo. Sin embargo, estos cuadros están asociados con mucha frecuencia. En este tipo de casos, el tratamiento conjunto del especialista odontólogo con un kinesiólogo o con un médico fisiatra, por ejemplo, será decisivo para la obtención de resultados estables en el largo plazo. En este sentido, la oferta de la Clinica Loyer consiste en la combinación del Método Loyer con la Reeducación Postural Global (RPG).

4. Hay personas que sienten cansancio o dolor en el área anterior del cuello, por debajo de la mandíbula y que, además de eso, presentan dificultad para deglutir. Es muy importante que usted sepa que, en una situación como ésta, sus músculos masticadores ya están comprometidos (dolor a los lados de la mandíbula, dolor de cabeza) y que ellos no van a volver a la normalidad solo con un esfuerzo para relajarlos. Una vez que la contracción muscular se instala, ella debe ser tratada por un especialista en DCCM y, muchas veces, con la ayuda de un equipo interdisciplinario.

4. LOS DIENTES
Los dientes están preparados para recibir determinado tipo de fuerzas que se producen durante la trituración de alimentos. Cuando hay BRUXISMO exagerado u otra PARAFUNCIÓN, ellos reciben fuerzas que no son normales ni en intensidad ni en dirección. Este tipo de fuerzas anormales puede producir los siguientes problemas:

1. Desgaste dentario excesivo: este desgaste puede ocasionar fracturas de esmalte. La estructura sensible del diente se encuentra por debajo del esmalte y se llama dentina. Si la dentina es expuesta al medio ambiente, los dientes duelen al comer cosas ácidas como limón o naranja y pueden doler con el aire, con el frío y con el calor. A veces duelen solo por el hecho de tocarse con el diente antagonista.

2. Anfractuosidad: las fuerzas anormales (horizontales) sobre los dientes producen una flexión en ellos generando, por alternancia de compresión y descompresión, una fractura del esmalte en el área límite entre el esmalte y el comienzo de la raíz del diente, o sea, muy cerca de la encía. Esta pérdida de esmalte se parece al corte de un hacha en un tronco, un corte en forma de cuña. Fuera de producir una retracción de la encía, esta “anfractuosidad” puede avanzar de tal manera en la estructura dentaria que puede producir dolor y la necesidad de hacer un tratamiento de conducto del diente afectado (endodoncia). Con mucha frecuencia, estas áreas son bastante sensibles a estímulos que normalmente no producirían sensibilidad (alimentos, agua fría, etc.).

3. Problemas en el tejido que soporta el diente (periodonto): muchas de las personas que tiene algún tipo de DCCM también pueden presentar inflamación del ligamento periodontal, o sea, de la estructura que recibe y asegura el diente en el hueso. Esto puede ser facilitado por fuerzas excesivas que este ligamento se ve obligado a soportar. El dolor se siente en el diente, en el área de la encía o en las raíces. Este dolor aumenta con la masticación y con el apretamiento dentario. La regularización de las fuerzas oclusales (entre los dientes) es uno de los factores fundamentales para la recuperación de este tipo de problemas en el periodonto.

5. LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR (ATM)
La ATM es una estructura bastante compleja. Cuando hay bruxismo u otra parafunción, esta articulación recibe fuerzas que no siempre puede soportar. Es por eso que se puede producir un dolor agudo en el área que está inmediatamente por delante del conducto auditivo, en el área de los cóndilos, que hemos descrito anteriormente.

Este dolor es puntual y punzante, como si un instrumento duro estuviera penetrando en el área afectada. Esto genera una enorme dificultad para comer, especialmente para morder frutas o alimentos más duros y fibrosos (carne). Cualquier alimento que haga funcionar mucho los músculos y la ATM puede generar dolor al masticar. A veces puede doler al abrir y cerrar la boca y en los casos más agudos, el dolor es constante.

Además de las compresiones articulares producidas por el bruxismo y por las parafunciones en general, existe un problema diferente que se origina en el exceso de movilidad de la ATM. Esto se conoce como hipermovilidad articular y se traduce clínicamente en que la persona abre la boca demasiado. Esto se debe a que, por alguna razón, los ligamentos están distendidos y los elementos que componen la ATM no están sometidos a restricciones normales de movimiento. La hipermovilidad articular puede ser o no ser dolorosa y, al mismo tiempo, puede estar acompañada de un ruido articular (clic) producido por un disco articular que no está adecuadamente fijado por los ligamentos.

Las personas que tienen dolor en la ATM pueden presentar los siguientes síntomas:
1. Dolor intenso en el área de los cóndilos, dolor que puede ser espontáneo, provocado por la palpación o al realizar movimientos normales de la mandíbula.
2. Dolor de oído.
3. Sensación de zumbido en el oído (tinitus).
4. Mareo.
5. Dolor de cabeza o en los músculos de la cara y del cuello.

Cuando los ligamentos de la ATM se distienden, sea por hipermovilidad o por parafunción, el disco articular se “suelta” y comienza a moverse de manera diferente dentro de la articulación. Esto también sucede cuando el disco se comprime y cambia de forma (esto puede suceder con el bruxismo exagerado). Cuando esto sucede, aún sin dolor, usted debe consultar a un odontólogo especialista en DCCM. Muchos de estos desarreglos articulares pueden ser solucionados. Sin embargo, cierto tipo de ruidos, aunque no puedan ser eliminados completamente, pueden disminuir o ser neutralizados en su progresión.

Dependiendo de cómo este disco se mueva cuando usted abre o cierra la boca, puede ocurrir alguno de los siguientes trastornos:
1. Sensación de que la mandíbula está trancada o que se va a dislocar.
2. La mandíbula “salta” cuando usted abre o cierra la boca.
3. Siente como si hubiera arena dentro de la articulación.
4. Puede ser que en algún momento usted se haya quedado con la boca abierta sin poder cerrarla o que se haya quedado con la boca cerrada o semi-cerrada sin poder abrirla en toda su amplitud.

En cualquier caso, usted debe consultar a un odontólogo especialista para que evalúe su caso y le proponga alternativas de tratamiento.

6. SIGNOS Y SÍNTOMAS MÁS COMUNES DE LOS DCCM
Es importante que usted sepa que para comprender la sintomatología que mencionaremos más adelante y su relación con los DCCM se necesita de un conocimiento más especializado, el cual escapa a la función de este escrito. Sin embargo, la relación entre la sintomatología que usted pueda reconocer aquí y cómo esto se explica en su caso específico, individual, será evidenciada clínicamente en una consulta inicial. Si usted se reconoce en algunos de estos síntomas, busque a un especialista en DCCM.

Además del hecho de que el área del sistema masticatorio es muy compleja desde el punto de vista biomecánico y también del neurológico (hecho que explica las grandes consecuencias que los DCCM pueden tener en otras partes del cuerpo), los tratamientos de DCCM que nosotros realizamos son inicialmente reversibles y además, lo que es muy importante, no utilizamos medicamentos. Un diagnóstico inicial puede evitar tratamientos innecesarios con una simple primera consulta en la que siempre se realizan maniobras de alivio de la sintomatología más relevante.

Al conjunto de signos y de síntomas que hemos mencionado a lo largo este escrito, podemos agregar:
– Sensación de embotamiento de los oídos.
– Otitis externas a repetición.
– Sensación de cabeza liviana o pesada.
– Sensación de cansancio, tensión y dolor en el cuello, sea espontáneo o provocado por algún movimiento.
– Soñolencia diurna.
– Sensación de ardor, de sequedad o de exceso de lagrimeo en los ojos.
– Aumento de edema del subcutáneo en la región peri-ocular (párpado inferior).
– Edema en la cara, sin infección, sin dolor.
– Sensación de tensión en la cara.
– Rostro con aspecto tenso.
– Sensación de sinusitis maxilar.
– Sensación de cansancio en la mandíbula.
– Los dientes tocan de manera extraña entre sí o no encuentran una posición de descanso.
– Los dientes varían en su toque a cada día, no hay una posición mandibular fija.
– Sensación de lengua rígida.
– Dificultad para respirar.
– Dolor dentario que no pasa, incluso con tratamiento de endodoncia.
– Dolor de encía asociado a un toque dentario exagerado.
– Dolores que cambian de lugar y que pueden parecer asociados a un diente y luego no parecen estar asociados a ese diente.

La mayoría de estos síntomas se deben a la participación del sistema nervioso central y autónomo en los DCCM. La primera consulta, aun cuando no tenga como consecuencia un tratamiento, será, siempre, de enorme ayuda, un instrumento para conocer y comprender mejor la conjunción de situaciones que han contribuido a crear el problema y una excelente orientación para futuros tratamientos, incluso en el ámbito netamente odontológico.